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El nuevo artículo 318 bis del Código Penal. Cuando ayudar a un extranjero puede ser un delito.

Martes, 6 de octubre de 2015

Continuando con la reforma del Código Penal en los aspectos específicamente relacionados con las personas extranjeras, esta semana veremos cómo ha quedado finalmente redactado el artículo 318 bis, artículo cuya inclusión en el proyecto de ley dio lugar, en su día, dio lugar a una cierta polémica y obligó a excluir expresamente a quienes realicen las acciones tipificadas por una motivación humanitaria.

En primer lugar, llama la atención la inclusión de este tipo delictivo esté incluido en el epígrafe de los “delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros” pues no se alcanza a ver cuál es el derecho del ciudadano extranjero que se ve vulnerado por el delito.

Parecería, por el tenor del epígrafe, que el tipo penal estaría contemplando situaciones en que personas u organizaciones se lucran con la explotación de extranjeros o facilitando el tráfico de personas.

Así, en primer lugar, se castiga con una pena de multa de tres a doce meses o prisión de tres meses a un año a

“el que intencionadamente ayude a una persona que no sea nacional de un Estado miembro de la Unión Europea a entrar en territorio español o a transitar a través del mismo de un modo que vulnere la legislación sobre entrada o tránsito de extranjeros, será castigado con una pena de multa de tres a doce meses o prisión de tres meses a un año”

En cuanto a la entrada, conviene recalcar que el delito se produce con la entrada “en España”, es decir, que incluye el supuesto en que se entra desde otro país del espacio Schengen. De esta forma, podría ser punible el traslado de extranjeros en situación irregular a España por parte de compañías de transporte o particulares

El aspecto más difuso de este apartado es el referido al tránsito, pues no parece nada claro a qué se refiere el artículo cuando habla de vulnerar la legislación sobre “tránsito de extranjeros”.

Se establece una excepción en los casos en que

“el objetivo perseguido por el autor fuere únicamente prestar ayuda humanitaria a la persona de que se trate.”

De esta forma, parece claro que cualquier actividad desarrollada por entidades u organizaciones humanitarias quedaría fuera de este tipo penal, pero no pasaría lo mismo con las acciones cuya motivación fuera una relación familiar o de amistad, o simplemente motivaciones altruistas.

Más preocupante me resulta el siguiente apartado, en el que se castiga con pena de multa de tres a doce meses o prisión de tres meses a un año a

 “El que intencionadamente ayude, con ánimo de lucro, a una persona que no sea nacional de un Estado miembro de la Unión Europea a permanecer en España, vulnerando la legislación sobre estancia de extranjeros”

“Los tribunales, teniendo en cuenta la gravedad del hecho y sus circunstancias, las condiciones del culpable y la finalidad perseguida por éste, podrán imponer la pena inferior en un grado a la respectivamente señalada.»

¿Se estará, pues, vulnerando la legislación sobre estancia de extranjeros si se alquila una vivienda o habitación a un extranjero en situación irregular? ¿y si se le  vende ropa o comida siendo conocedor de su situación?

Y como abogado ¿me tengo que preocupar si estoy asesorando privadamente a un extranjero en situación irregular?

En el futuro veremos cómo interpretan los jueces estos preceptos, pero su intención parece clara: contribuir a hacer la vida del extranjero en situación irregular tan difícil que no sea necesario expulsarle porque él mismo decidirá antes huir de aquí.

 

Javier Sánchez Ribas

Novedades

  1. MUYCABREADO
    Martes, 3 de noviembre de 2015 a las 21:09 | #1

    La intención del gobierno marianista, es como bien apuntas, seguir utilizando a los inmigrantes como moneda de cambio en tiempos electorales y también, fastidiarlos de tal manera con la ingente cantidad de cambios y reformas de las leyes migratorias, que no tengan más opción que marcharse. Los que vivan en países del Este de Europa o Norte de África igual lo tengan más fácil por la cercanía. Pero los que vienen de Iberoamérica, no podrán hacerlo así. En todo caso, lo mejor sería que los sucesivos gobiernos derogasen la mayor parte de las nuevas normas y legislasen con sentido común. Algo que, lo se bien, se antoja muy difícil.

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